Ahora que ya ha transcurrido suficiente tiempo para actualizar el blog, he decidido que sería un buen momento para contaros por donde van los tiros después de la primera entrega de la trilogía de Ilstram. Ando enfrascado en escribir la segunda entrega de la novela (que espero esté lista para algún momento de este verano/otoño), de la que ya podéis leer el prólogo. El título del libro ya está decidido pero lo voy a mantener en secreto un tiempo más, eso sí, os puedo adelantar que al igual que el primero, sólo tendrá una palabra como definición.
No quiere decir que todos los títulos de los libros que escriba vayan a ser Ecos de un futuro distante: <palabra>, pero para esta trilogía, definitivamente sí.
Dicho esto, después de un año de trabajo en la trama del segundo libro (y de haber tenido en cuenta los comentarios de los que os habéis animado a contarme vuestras impresiones sobre Ecos de un futuro distante: Rebelión), he comenzado a poner en palabras muchas de las ideas en las que he estado trabajando (algunas vienen incluso de 2009, cuando todavía estaba trabajando en la primera novela) buscando un enfoque diferente.
El estilo narrativo no va a variar mucho, puesto que entiendo que un lenguaje más directo, no tan recargado como el de otros escritores, hace más sencillo y accesible un mundo que de por sí es muy complejo. Pero, sin embargo, en esta segunda novela, si veréis una narración de la trama totalmente diferente, el tiempo dirá si mejor o peor.
Y un pequeño adelanto, para los que ya habéis leído el primer libro. En la segunda entrega vais a conocer mucho mejor al villano de la trilogía, y lo vais a ver mucho más, desde el principio del libro.
Han pasado cien mil años desde que la Humanidad abandonara la Tierra y se lanzara a la colonización del Universo. En su camino se han encontrado con muchas otras especies durante milenios de travesía. Ecos de un futuro distante narra la constante lucha por preservar el delicado equilibrio de la vida en un Universo en el que sus guardianes han sido relegados a meras leyendas por las especies a las que vigilan... Se les conocía como Daeralmán y su batalla no ha hecho más que empezar.